Viene Sucediendo
Dramaturgia y Dirección Enrique Federman
Funciones Viernes 22.30 hs.
Andamio 90 – Paraná 660
Localidades $50 (Desc. Estudiantes y Jubilados $30)
Reservas 4373-5670
"La tragedia no murió como las demás artes, la tragedia se suicidó",
Friedrich Nietzsche.
A partir de esta frase, casi una humorada, se plantearon los extremos: ¿Cuándo
algo es una tragedia y cuándo es vivido como tal? ¿Cuánto de actuación hay en
esto último? Si hay diferencias “reales” entre ambas ¿Cómo pueden ser comparadas
o hasta dónde llegan las similitudes y las diferencias?
Actúan: Gastón D’Angelo, Lucila Garay, Soledad Sauthier, Valeria Zylberberg
Asistente de direción Inés Agosta
Diseño escenográfico y vestuario: Marta Albertinazzi.
Asistente escenográfico y vestuario: Analía Morales.
Diseño de luces: Omar Posemato.
Fotos: Gustavo Pascaner.
Dijo la Prensa
“Muy Buena. (…) La acción progresa lentamente, parecería que eso está ligado
a la lógica comprensión del objeto en estudio, pero en verdad nada de eso es
así. En Viene sucediendo, Enrique Federman construye un muy atractivo friso
en el que los personajes, cada uno a su tiempo, irán mostrando algo que los
inquieta, los tortura, los desespera o los conmueve, y siempre de manera desesperada.
(…) La experiencia resulta movilizadora para una platea que recibe ese mundo
con cierta inquietud. (…) Federman dirige a los cuatro intérpretes con mucho
rigor logrando que ese drama, básicamente de situaciones (no desarrolla una
historia), crezca y se fortalezca por la potencia que cada intérprete (…) Lucila
Garay, Gastón D'Angelo, Valeria Zylberberg y Soledad Sauthier recrean con mucha
agudeza el mundo interior de esos seres, tan desprovistos de una carnalidad
real”. Por Carlos Pacheco, La Nación.
“Viene sucediendo habla de la banalidad de la vida. De esos pequeños actos que
a veces conmueven nuestras fibras más íntimas, pero cuando se transmite lo sucedido
a los otros, no parece tener demasiada importancia. (…) Federman desde la dirección,
le exige a sus actores una especia de ’partitura’ de movimientos, que parecen
concentrar una amplia variedad de sentimientos, que van encontrando su cauce
a medida de que avanzan la historia. Esta forma de trabajo resulta admirable
para el lucimiento de cada uno sus magníficos cuatro intérpretes: Lucila Garay,
Gastón D'Angelo, Valeria Zylberberg y Soledad Sauthier”. Por Juan Carlos Fontana,
La Prensa.
“Federman toma una instancia del vivir y la desmenuza capa por capa, abriendo
en forma continua puntos de fugas, para poder así demostrar que la calidad de
profundo o trivial no lo da un hecho en sí sino como se enuncia ese hecho. (…)
Federman elige exacerbar las posturas, modismos y tics de nuestro convivir contemporáneo
para desnudar cuanto de imposturas y cuanto de verdad hay en las interrelaciones.
Por supuesto que la mirada no juzga sino que exhibe todas las herramientas que
se utilizan para poder “ser” en el diario vivir. De ese juego de exacerbaciones
surge un humor salvaje y cruel, pero también abre la puerta a momentos tiernamente
absurdos. Lucia Garay, Gastón D angelo, Valeria Zylberberg, Soledad Sauthier,
son nobles instrumentos actorales que en las manos de Federman logran notas
brillantes. (…) Viene sucediendo demuestra que aun el hecho cotidiano más mínimo
adquiere categoría de trascendente”. Por Gabriel Peralta – Critica Teatral.
“Impecable queda escueto para una posible calificación: Viene sucediendo, el
último estreno del prolífico Enrique Federman, es de los imperdibles teatrales
para todo aquel espectador que se tenga a sí mismo como iniciado. Mas, si es
uno de los remolones, de los esporádicos, de los espectadores perdidos en la
maroma de obras en cartel; ¡tampoco puede perderse esta joyita!. Viene sucediendo
es un taller de una hora de la mejor teatralidad. (…) es un continuo, un derrotero;
un suceder de incongruencias que sin embargo suenan muy coherentes, y que tienen
base dramatúrgica en la precisión y el juego de las técnicas de clown, en el
humor surrealista, en la investigación dentro de lo teatral más puro”. Por Revista
BAvoice.
“La repetición de lo no comprendido en esos textos, que parecen ser el prolegómeno
de un examen, es en realidad un motor de agotamiento que permite que cada uno
de los cuatro integrantes del grupo de estudio en algún momento saque a relucir
lo que en verdad viene sucediendo.(…) la puesta de Federman se balancea como
la vida entre la tribulación y el humor, entre lo patético y lo enternecedor,
pero siempre apoyada en un trabajo de actuación en el que la mano de la dirección
es fundamental y la precisión de los actores impecable. (…) No hay manipulación
musical ni lumínica, hay actuación pura en derredor de una situación puntual
que dispara historias de vida pero que nunca llegan a
poner al cuento como protagónico sino al modo en el que el cuento es contado”.
PorTeresa Gatto - Puesta en Escena.
“Nuevamente la fórmula del director permite que el elenco cargue con toda la
atención: la tarea de llevar el texto más allá y profundizar el talento para
la gestualidad y el clown. Colocando a los personajes dentro de un emplazamiento
que se supone serio, Federman comienza a descomponer cada situación llevándola
al ridículo con gran habilidad, tal como en No me Dejes Así, en la cual el grupete
se reencuentra por desgracia. (…) La atención no decae mientras intentan descifrar
el texto durante toda la obra”. Por Julia Panigazzi – A Sala Llena.
“La dirección de Enrique Federman apunta a una justa y definida interpretación
de cada actor. (…) se plantea el modo en el que se van desencadenando un sinfín
de emociones. Una pieza teatral en la que los personajes desnudan sus sentimientos
y dejan caer sus máscaras de manera inesperada”. Por Bárbara Reinhold. – Geoteatral.