La Anciana Heroína

Libro y dirección: Leonardo Echenique

Funciones, Viernes a las 22:00 hs

Localidades $ 10 (estudiantes y jubilados $ 5)

Teatro del Viejo Palermo
Cabrera 5567  

Reservas al 4777-4900

 

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Elenco:

Siglinda: Griselda Alvarez
Médico: Sebastián Richard
Otro: Sergio Pérez

La Anciana Heroína confronta tres de nuestros pilares del conocimiento, la ciencia, la religión y la imaginación.

Música: Valse triste - Jean Sibelius
Diseño de escenografía: Leonardo Echenique
Realización de escenografía: Sebastián Richard
Diseño de vestuario (escena): Griselda Alvarez
Realización de vestuario: Cecilia Tangaro
Afiche: Esteban Bernardis
Asistente de sala: Camila Brecht
Dirección del teatro: Cristina Alves
Operador de luces: Raúl Nogueira
Staf: Pilar Loffredo

Prensa: TEHAGOLAPRENSA

La Anciana Heroína confronta tres de nuestros pilares del conocimiento, la ciencia, la religión y la imaginación. Juega con ellos, los expone; busca la duda, la fisura. La puesta, de una hora y diez minutos, tiene el ambicioso objetivo de provocar la reflexión en el espectador. Que éste, al volver a su casa, y desvestirse, y desarreglarse, quizás repasando alguna línea del texto, pueda sentir por un momento que carga una certeza menos, que es un poco mas libre.

A veces las cosas no cierran perfectamente, parece haber fisuras en la razón, tenemos comportamientos, pensamientos, emociones que nos son difíciles de explicar. La Anciana Heroína pertenece a una línea de teatro que cuestiona nuestras certezas, no se propone dar respuestas sino buscar nuevas preguntas. Es un teatro de lo que nos pasa muy adentro, una acción de microscopía, una vivisección humana; como nos gusta hacerlo: poéticamente y a lo bestia.

Siglinda se encuentra en apariencia afectada por una particular dolencia. El Médico y El Otro son los personajes que la acompañan en los intensos diálogos tomando diferentes posturas frente a la realidad de esta mujer atemporal. La enfermedad está presente casi como tema central tomando diferentes matices de acuerdo a la visión de cada protagonista. El Médico, desde la supuesta jerarquía que le otorga su ciencia, indaga en la posible causa y su tratamiento. El Otro, oscila entre el miedo a lo ignorado y el desasosiego que esto le produce. Mas allá de estas posturas antagónicas los dos, El Médico y El Otro, están unidos por la misma raíz que resume los interrogantes esenciales del hombre. La enfermedad del alma en Siglinda, analizada en sus síntomas, sintetiza la búsqueda desesperada de una verdad inasible.

 

 

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